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La ayuda psicológica puede ser muy beneficiosa para todos, pero es recomendable especialmente en las siguientes situaciones:
- Si no te encuentras anímicamente bien y desconoces el por qué, si estás triste sin razón aparente, desvitalizado y con falta de energía.
- Si no te ilusiona vivir el día a día o si te sorprendes haciendo, pensando o sintiendo cosas que no entiendes y de las cuales te gustaría deshacerte o no tener.
- Si te sientes bloqueado emocionalmente o, por el contrario, desbordado por tus sentimientos (p. ej., triste o con muchas ganas de llorar, sientes pánico, ira, desesperación) que no comprendes o no puedes controlarlos por ti mismo.
- Si te sientes perdido o confundido respecto a cualquier aspecto de tu vida, ya sea de trabajo, estudio, familiar o de pareja, y no consigues encontrarte a ti mismo, un lugar, un camino en el mundo, o tu vocación.
- Si estás pasando por un duelo y quieres que alguien te ayude a comprenderlo mejor, que te acompañe en los momentos difíciles y que te pueda dar las herramientas necesarias para poder empezar a afrontarlo y superarlo.
- Si tienes dificultades para relacionarte con las demás personas y quieres aprender técnicas que te faciliten adquirir esos vínculos con esas personas o situaciones que deseas.
- Si crees que no rindes lo suficiente en algún área de tu vida, ya sea emocional, laboral, familiar, sexual o de pareja.
- Cuando otros especialistas (médicos, psiquiatras, nutricionistas, etc.) te aconsejan la necesidad de buscar tratamiento psicológico.
- Si necesitas descargarte, desahogarte emocionalmente, o simplemente sentirte escuchado y comprendido.
- Cuando, aunque no tengas ningún problema, decides llevar una vida más plena y feliz.